Wednesday, April 12, 2006

escrito sin una mano

ESCRITO SIN UNA MANO

¿Sabías que la carne humana tiene casi el mismo sabor que la carne de cerdo?
No estás solo en tu dolor Porky.

Hoy me levante sintiéndome extraña, ¿que ha pasado?, ¿Por qué siento ese extraño deseo de matar o morir?
Tal vez no debí de haberme levantado esta mañana, diablos, hace frío, me levanté al amanecer y creí que eran las diez de la mañana, algo ha cambiado, el tiempo, el clima ¿o cambié yo?
Salgo a la calle confundida, “que raro, parece ser que el azul del cielo es diferente este día”. La comida sabe también diferente el día de hoy, más amarga, más sin sabor, tendré que vomitar cuando esté a solas. Mmm algo de carne me vendría bien, ¿hoy no? ¿Es cuaresma? Diablos, tres veces diablos.
Ahora lo que faltaba, una anciana con Alzheimer hablándome el día de mis crisis existenciales. ¡Por Dios!, señora Terrón Cortes, dígame que no es cierto lo que está diciendo, dígame que no está sola en este mundo, dígame que Dios existe y que hay alguien allá afuera que me reconoce.
Un día vacío, nadie quien reconocer, ni una voz que se deje escuchar claramente, ¿estaré soñando? No recuerdo ni en que día vivo, de hecho ni siquiera sé si estoy viva, veo demasiadas sombras para estar a plena luz del sol. Alguien golpéeme, necesito saber si vivo o no.
Ya lo tengo, me cortaré algunos dedos, total, de nada sirven, perdí mi anillo de calavera hace dos semanas y el de compromiso hace dos eneros. Unas tijeras tal vez, no, eso no sirve, será mejor usar un cuchillo de cocina, así, entre el olor a cebolla será más fácil llorar, y si es más fácil llorar es más fácil mutilar.
Ahí va… 1, 2, 3, 4… espera, ¿Cuántos tenía que cortar? Upps, me equivoque de mano, olvidé que no soy diestra. Bueno me queda el pulgar, pero ¿qué diablos haré con él? Sólo sirve para pedir aventones, pero yo prefiero caminar, ni modo, adiós, fue un placer vivir contigo pulgar.
Me desangro lentamente, creo que si estoy viva después de todo, pero sólo me queda una mano, tal vez un pellizco bastaba pero en fin, aun puedo hacer señas obscenas con esta mano, ahora sólo tengo que encontrar a quién.
Dios, la cabeza me da vueltas, me hace falta sangre, la tomaré de por aquí, no necesito dos manos, con mi dentadura basta. “¡Oye tú! Dame un abrazo”, -“¿quieres dañarme?” – “no, quiero mi bien. Ven acá y dame tu sangre, no te dolerá, al contrario me lo agradecerás”. Se acerca a mí, “qué idiota, ¿Qué persona normal se acerca a abrazar a quien no conoce?”
El cuerpo cae cuan largo es, descubro el rostro blanco y lo miro bien, “Upps, eras tú, mi mejor amigo, mejor me voy, seguiré durmiendo otra vez”.

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